Redacción AM
En el corazón de los Valles Centrales de #Oaxaca, donde la historia camina entre calles y la identidad se respira en cada saludo, Trinidad, Zaachila se prepara para vivir una de sus celebraciones más esperadas: el Carnaval 2026.
La presidenta municipal, Saydy Vinisa Ambrosio Vicente, en compañía con el grupo de jóvenes Los Fregones, hizo la invitación abierta a propios y visitantes para sumarse a esta festividad que, año con año, se celebra los días 17 y 24 de febrero, y que forma parte del alma colectiva de la comunidad.
“Carnaval 2026 tiene un gran significado en el diario amanecer de los habitantes de Trinidad”, expresó la edil, al destacar que no se trata solo de una fiesta, sino de una manifestación viva de identidad.
Porque en Trinidad el carnaval es más que música:
es danza que narra historias,
es baile que une generaciones,
es convivencia que fortalece la comunidad,
es magia que transforma las calles,
es incluso —como bien lo define la presidenta— una forma de filosofar sobre la vida.
La celebración reafirma creencias, tradiciones y cultura, recordando que el pueblo que honra su historia, mantiene firme su raíz.
Bajo el lema “Quien lo vive es quien lo goza”, el programa iniciará el 17 de febrero con la coronación de la reina del Carnaval 2026 y la inauguración de la tradicional Expoferia del Cascarón, un espacio lleno de color, alegría y creatividad que anuncia que la fiesta ha comenzado.
La tradición toma las calles con el esperado recorrido por las principales vialidades de la población. Ahí aparece el personaje central de esta historia: El Malaco, figura emblemática que representa al malhechor que, según la tradición oral, roba ganado, dinero y hasta mujeres. Durante el desfile se relatan sus fechorías, en una mezcla de sátira, humor y crítica popular que da identidad al carnaval.
El momento culminante llega con el simbólico fusilamiento del Malaco, acto que representa el triunfo de la justicia popular y el cierre de un ciclo festivo cargado de significado.
Pero la historia no termina ahí.
La celebración continúa en la octava con un grandioso baile popular, donde la música retumba hasta entrada la noche y las famosas “viudas del Malaco” —que son muchas— se suman a la fiesta en medio de risas, picardía y tradición.
Así, Trinidad, Zaachila reafirma que el carnaval no es solo un evento en el calendario, sino un legado cultural que se transmite de generación en generación.