#DeRedes
De mal en peor: en Oaxaca los puestos directivos en el sector educativo se reparten como cuotas políticas, favores personales o simples afinidades partidistas. Ejemplo de ello son los recientes nombramientos de Blanca Martínez como directora estatal del #CECYTE, o de Angélica Pérez —exlideresa de la Sección 22 y nuera del incendiario Flavio Sosa Villavicencio— como directora general del COBAO.
El Colegio de Bachilleres de Oaxaca dejó atrás hace años el prestigio y los reconocimientos que lo distinguían como institución educativa de calidad. Hoy parece más un refugio de vivales que usan la educación pública como pantalla para la simulación y el acomodo político.
Prueba de ello es lo ocurrido esta semana en el COBAO 32 de Cuilápam, donde de un día para otro fue destituida la directora en turno para imponer a un personaje sin trayectoria académica ni experiencia administrativa: Alejandro Alonso Vásquez, ampliamente identificado como operador político de Morena en el municipio.
Su “mérito”: haber fungido como botarga de Morena Sí en eventos locales y convertirse en el principal operador de Diego de la Cruz, expresidente municipal de Cuilápam.