La violencia volvió a imponerse en #Oaxaca. Esta vez, alcanzó a una autoridad comunitaria: la comisariada de San Pedro Totolápam, Nazareth C.V., de 40 años, fue asesinada a balazos en una emboscada, evidenciando la incapacidad del Estado para garantizar seguridad, incluso a quienes representan a sus comunidades.
El ataque ocurrió la noche del miércoles, cuando regresaba junto a su hija de una festividad. Sobre la carretera federal 190 y ya en el barrio Vista Hermosa, hombres armados interceptaron su vehículo y dispararon sin tregua.
Más de 25 casquillos percutidos quedaron esparcidos en el lugar. La comisariada murió dentro de la camioneta. Su hija, de 24 años, fue trasladada grave a un hospital.
Como en tantos otros casos, la respuesta fue tardía: despliegue policiaco después de los hechos y promesas de investigación que rara vez se traducen en justicia.
En San Pedro Totolápam, la violencia no es aislada. Conflictos internos, disputas y abandono institucional han convertido a quienes ejercen cargos comunitarios en blancos vulnerables.
Hoy, una autoridad más es asesinada. Y la pregunta se repite: ¿quién protege a quienes gobiernan desde abajo?