𝗔𝗴𝗿𝗲𝗱𝗲𝗻 𝗮 𝘀𝗶́𝗻𝗱𝗶𝗰𝗮 𝗲𝗻 𝗧𝗹𝗮𝗰𝗼𝗹𝘂𝗹𝗮: 𝗶𝗿𝗿𝘂𝗺𝗽𝗲 𝗴𝗿𝘂𝗽𝗼 𝗹𝗶𝗴𝗮𝗱𝗼 𝗮 𝗳𝘂𝗻𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗿𝗶𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗳𝗼𝗿𝘇𝗮𝗿 𝘀𝘂 𝗿𝗲𝗻𝘂𝗻𝗰𝗶𝗮

𝙀𝙣 𝙥𝙡𝙚𝙣𝙤 𝙋𝙖𝙡𝙖𝙘𝙞𝙤 𝙈𝙪𝙣𝙞𝙘𝙞𝙥𝙖𝙡, 𝙪𝙣 𝙜𝙧𝙪𝙥𝙤 𝙚𝙣𝙘𝙖𝙗𝙚𝙯𝙖𝙙𝙤 𝙥𝙤𝙧 𝙤𝙥𝙚𝙧𝙖𝙙𝙤𝙧𝙚𝙨 𝙫𝙞𝙣𝙘𝙪𝙡𝙖𝙙𝙤𝙨 𝙖𝙡 𝙨𝙞́𝙣𝙙𝙞𝙘𝙤 𝙝𝙖𝙘𝙚𝙣𝙙𝙖𝙧𝙞𝙤 Heliodoro Morales 𝙞𝙧𝙧𝙪𝙢𝙥𝙞𝙤́ 𝙥𝙤𝙧 𝙡𝙖 𝙛𝙪𝙚𝙧𝙯𝙖, 𝙖𝙜𝙧𝙚𝙙𝙞𝙤́ 𝙖 𝙡𝙖 𝙛𝙪𝙣𝙘𝙞𝙤𝙣𝙖𝙧𝙞𝙖 𝙮 𝙡𝙚 𝙚𝙭𝙞𝙜𝙞𝙤́ 𝙧𝙚𝙣𝙪𝙣𝙘𝙞𝙖𝙧; 𝙚𝙡 𝙘𝙖𝙨𝙤 𝙚𝙨𝙩𝙖́ 𝙙𝙤𝙘𝙪𝙢𝙚𝙣𝙩𝙖𝙙𝙤 𝙮 𝙮𝙖 𝙜𝙚𝙣𝙚𝙧𝙖 𝙩𝙚𝙢𝙤𝙧 𝙥𝙤𝙧 𝙨𝙪 𝙨𝙚𝙜𝙪𝙧𝙞𝙙𝙖𝙙

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La violencia penetró el Palacio Municipal de Tlacolula de Matamoros. No fue una discusión política, fue una agresión directa.

Un grupo vinculado al Síndico Hacendario, Heliodoro Morales Soriano, irrumpió en la oficina de la Síndica Procuradora, Maira Floricet Rodríguez Gopar, para agredirla verbal y físicamente y presionarla a dejar el cargo. Entre los involucrados están Evila Méndez, ex tesorera de la administración 2022-2024, y Carlos Medina, señalado como quien encabezó la irrupción.

No hay ambigüedad: hay registros en video, que están en poder de la Fiscalía, fotografías y testimonios que documentan el momento en que el grupo entra por la fuerza, invade un espacio institucional y arremete contra la funcionaria.

El hecho no se queda en una agresión aislada. Se trata de violencia política en razón de género. La presión para obligarla a renunciar, el uso de la fuerza y el contexto en el que ocurre —contra una mujer indígena en ejercicio de su cargo— ponen este caso en nivel de gravedad mayor.

La agresión pone en riesgo su integridad física, pero además, existe preocupación real por la seguridad de Maira Floricet Rodríguez Gopar.

Lo ocurrido también exhibe un problema de fondo: el uso de grupos de choque dentro de la vida pública municipal para imponer decisiones por la fuerza. Es un mensaje peligroso. Si no se detiene, se normaliza.

*Las autoridades no pueden mirar a otro lado.*

La Fiscalía General del Estado de Oaxaca tiene la responsabilidad de investigar y proceder. El Tribunal Electoral del Estado y la Defensoría de los Derechos Humanos deben intervenir ante la evidente vulneración de derechos políticos y humanos.

A nivel estatal, el caso alcanza directamente al gobierno de Oaxaca. Permitir agresiones dentro de un Palacio Municipal implica tolerar que la violencia sustituya a las instituciones.

Y en el plano nacional, el discurso de protección a las mujeres queda vacío si hechos como este no tienen consecuencias.

Aquí no hay margen para la tibieza. Lo ocurrido en Tlacolula no es menor: es violencia, es abuso de poder y es un intento de imposición por la fuerza.

La pregunta es, ¿quién va a responder y en qué momento?

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