Engolosinados por el triunfo del PRI en #Coahuila, algunos grupos priistas en #Oaxaca vuelven a vender la idea de que pueden dar la sorpresa en la próxima contienda. El problema es que parecen no haber entendido que la realidad política de Oaxaca es muy distinta y que el partido arrastra años de desgaste, derrotas y una militancia cada vez más reducida.
Su principal apuesta sería Ivette Morán de Murat, a quien pretenden impulsar bajo el argumento de que mantiene presencia mediática. Sin embargo, en Oaxaca muchos la recuerdan más por los cuestionamientos a su paso por el #DIF estatal que por resultados concretos. A ello se suma que tanto ella como su esposo, Alejandro Murat Hinojosa, son identificados como figuras alejadas de las bases priistas tradicionales y con escaso arraigo político en el estado.
Desde la Ciudad de México ya se opera una estrategia para moverla por las regiones y tratar de posicionarla, aunque hasta ahora el ruido mediático no necesariamente se traduce en respaldo ciudadano.
Y si esa carta no levanta, los mismos grupos recurren al viejo libreto: desempolvar a Alejandro Avilés Álvarez. El político, marcado por la derrota electoral de 2022, ya comenzó a reunirse con integrantes de la vieja guardia priista. El problema para el #PRI es que insistir en los mismos nombres que ya fueron rechazados en las urnas parece más un ejercicio de nostalgia política que una verdadera estrategia de renovación.