Purgará condena de 35 años de prisión por feminicidio de la mamá de su novia

La adolescente, hija de la víctima, también fue hallada culpable del asesinato de su mamá en la colonia Zapoteca, Zaachila, Oaxaca y sentenciada en la correccional para menores

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Redacción AM/PM

Miguel Ángel, hallado culpable de haber participado junto con su novia en el asesinato de la mamá de esta en la colonia Zapoteca, perteneciente a la Villa de Zaachila, Oaxaca, fue sentenciado a 35 años de prisión y al pago por la reparación del daño.

La Fiscalía General del Estado dio a conocer que al concluirse el desahogo probatorio del delito el tribunal emitió el fallo condenatorio y posteriormente la lectura de sentencia.

La dependencia precisó que en estos hechos tiene relación directa la hija de la víctima, cuyo asunto fue vinculado con la Fiscalía Especializada en Justicia para Adolescentes y que de igual forma ya fue sentenciada.

Miguel Ángel, exempleado de una empresa dedicada a la limpieza, así como de una cadena internacional de hamburguesas, fue detenido el 20 de diciembre de 2017 por elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) del grupo de Feminicidios, al mando de Elizabeth Torija Hernández, al ser sospechoso en la comisión del delito de feminicidio en agravio de la señora Martha Virginia, asesinada mientras dormía en su domicilio, ubicado en la colonia Zapoteca.

La detención se llevó a cabo cuando Miguel Ángel se encontraba en el estacionamiento de un conocido negocio de venta de hamburguesas, situado sobre avenida Universidad, cerca del fraccionamiento Valle Esmeralda, centro Oaxaca.

Tras la vinculación a proceso, Miguel Ángel, fue trasladado al Centro de Reinserción Social número 3, con sede en Miahuatlán de Porfirio Díaz.

La adolescente, novia de Miguel Ángel, fue detenida días después e internada en la correccional para menores.

Según la Fiscalía, el homicidio ocurrió cuando el ahora sentenciado, previo acuerdo con la hija de la occisa, ingresó al dormitorio de la víctima, donde con un objeto cortocontundente (martillo) la atacó en repetidas ocasiones en la cabeza, lo que provocó diversas lesiones que le causaron la muerte. Por estos hechos, se inició la carpeta de investigación 521/FZAA/2017, radicada bajo la causa penal 819/2017.

Plan macabro

6 o siete meses antes del feminicidio, Miguel Ángel conoció a Alondra. De vez en cuando Alondra visitaba a su mamá Martha Virginia en Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca, ubicado en San Bartolo Coyotepec, donde laboraban en el área de limpieza.

Desde el primer momento, a Alondra comenzó a gustarle Miguel Ángel, a quien en cualquier momento lo saludaba “hola guapo”; hasta que le pidió su número telefónico.

Un día, Alondra preguntó: ¿Tienes novia? “Te invito a mi casa”.

Miguel aceptó ir a la casa de Alondra, en la colonia Zapoteca, “era tanta la insistencia, se me hacía extraño, creo era muy temprano para una relación así”, pensó en un momento, pero fue.

A partir de ese día, Miguel Ángel sintió que la relación comenzó a ser más cálida, tierna amorosa, pero poco después sintió también que se hizo monótono, incluso fastidioso.  “10, 15, 20 llamadas tenía al día de Alondra, era molesto, molesto porque tenía dos trabajos”.

Seguidamente Alondra le contaba a Miguel que ya no aguantaba a su mamá por los malos tratos que le daba, también la tenía cansada su hermano.

“Su mamá la maltrataba, la hacía de menos, me decía cuando su hermano la golpeaba, que les tenía odio, resentimiento, que tenía ganas de tomar venganza”, declaró Miguel Ángel en su momento.

“Tranquilízate o dime qué quieres hacer, explícate”, le contestaba Miguel Ángel.

En una ocasión, Alondra confesó a Miguel Ángel que quería darle un castigo a su mamá, un castigo que no olvidaría nunca, que él la tenía que ayudar porque ya no aguantaba.

“Lo medité e investigué algunas formas de ayudarla porque le tenía cariño, aprecio, por eso fui al mercado negro y supe que había un jarabe que contenía veneno, costaba 2 mil pesos, se lo dije a Alondra y me pidió que lo comprara, que me daría el dinero y que ella se lo daría en una comida a su mamá.

Miguel Ángel reconoció que su ambición lo llevó a más. “Tengo aspiraciones, tengo sueños, tengo metas por eso tengo dos trabajos, yo le había comentado a Alondra que siempre quería comprar una motocicleta y ella me aseguró que si la ayudaba me la compraría, incluso un coche, ya que al morir su mamá ella cobraría el seguro de vida y un Afore.

“Me propuso que tras la muerte de su mamá, ella recibiría algunas herencias como su casa, o terrenos que su mamá tenía en la colonia Vicente Guerrero; así como una casa en Santa Rosa.

“Me dijo que rentarían unos cuartos y que ya no tendría que trabajar”. “La oferta me pareció más tentadora”, reconoció el joven más nervioso por al ambiente de la sala que por remordimiento.

Poco antes del crimen, Alondra retiró dinero con una de las tarjetas bancarias de su mamá y le dio 600 pesos a Miguel Ángel para ir comprando el veneno. Miguel insistió si estaba segura de lo que quería hacer. Alondra respondió que sí y que se lo daría en la comida.

Miguel aún no estaba tan seguro del plan, por eso recibió los 600 pesos pero no compró ningún veneno.

El domingo 3 de diciembre, Miguel Ángel se disponía a ir por su esposa y sus hijos para salir a pasear, porque según él los domingos es familiar.

Estaba arreglándose cuando su teléfono celular comenzó a sonar, una, dos, tres, cuatro hasta 20 veces. En ocasiones Miguel ya no quería contestar, pero se le hizo extraño y regresó la llamada, eran a las 11:00 horas.

“Mi mamá se va ir hoy, se va ir con mi hermana, quiero darle hoy el castigo, es el momento o no es nunca, ¿no te interesa nuestra relación, no me quieres, traite el veneno, prepararé el almuerzo, yo se lo doy?”, escuchó del otro lado del auricular.

Desde ese momento, Miguel Ángel se puso más nervioso, titubeaba, vio su botella de mezcal y tomó un trago, al rato otros, los mensajes de texto llegaban. Miguel preguntaba cómo estaba la situación, Alondra le decía paso a paso lo que su mamá hacía esa mañana.

A las doce, Alondra citó a Miguel Ángel en la calle Donají, cerca de su casa y de un negocio de Perfiles Antequera. “Ella llegó muy nerviosa, tronándose los dedos, me dijo que las cosas estaban muy mal, yo le pedí que se tranquilizara, le dije que iría a hablar con su mamá, que la protegería de todo”.

Miguel Ángel corrió a la casa, situada en la calle Ococaña de la colonia Zapoteca, a unos 50 metros de la Carretera Federal 175 Ciudad Alemán-Oaxaca. Las puertas estaban abiertas, se dirigió hasta la recámara donde Martha Virginia descansaba.

“Estaba toda ensangrentada de la cabeza, en el piso había mucha sangre y un martillo, le dije a Alondra que se tranquilizara que yo la protegería, se me ocurrió aparentar que fue un robo y comencé a revolver todo, a hacer un desorden, Alondra fue a dejar el martillo en la letrina, le dije que hablara a la policía, pero quedamos en decir que fue un robo”, contó desde el banquillo de los acusados.

Por su parte, Alondra narró que efectivamente conoció a Miguel Ángel y posteriormente comenzaron una relación sentimental.

Dijo que para llamar la atención de Miguel Ángel le contaba que tenía problemas con su mamá y su hermano.

Agregó que el domingo 3 de diciembre, se vio con Miguel Ángel frente al negocio Perfiles Antequera, donde le recordó que su mamá la seguía maltratando y que él decidió ir a hablar con su mamá a solas.

Dos testigos revelaron haber visto cuando un joven, quien ahora saben se llama Miguel Ángel ingresó a la casa ese domingo entre las 12:20 y 12:40 horas. Pero también existen testimonios de personas que vieron cuando a esa misma hora, la adolescente y Miguel Ángel se vieron en la calle Donají.

 

 

 

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